martes, 12 de febrero de 2013

Adriana

Ya ni recuerdo el momento la fecha en la que abrí este blog. Rectifico porque el momento de mi vida sí. Era una época de cambios: nueva casa, nuevo centro de trabajo, nuevos compañeros..., dejando atrás muchísimas cosas que en aquél entonces me parecían inmejorables.
Ahora trabajo cerca de Málaga, tengo un piso a medias con el banco, una pareja estupenda, un hijo a punto de cumplir los dos años y otra que nacerá en un mes.

Llevo mucho tiempo enganchada a los blogs de cocina y desde hace unos meses también a los de decoración. Siempre me ha fascinado la pasión con la que abordan cada tema sobre el que escriben y la genialidad con la que lo hacen, y creo que por ese motivo siempre que intentaba escribir algo me echaba inmediatamente atrás.

Pero hoy ha llegado el día, y la primera entrada lleva el nombre de mi futura hija: Adriana. El niño se llama Manuel por mi suegro y ahora correspondía un nombre por parte de mi familia. Entonces, ¿por qué hasta ahora no me he decidido? La respuesta es bien sencilla: una promesa. Si tenía una niña se llamaría Ana. También prometí llevar un ramo de flores a alguien muy especial, visitar más a menudo a mi abuela y escribir en el blog. Al final he pensado cumplir estas últimas y hacerlo bien, y no condicionar el nombre de la pequeña a una promesa de su madre.

En fin, que en cuanto venga el padre de la criatura se lo confirmaré y se lo diremos al resto de la familia. Mientras tanto, ambas disfrutaremos de este secreto tan bien guardado.