Ahora trabajo cerca de Málaga, tengo un piso a medias con el banco, una pareja estupenda, un hijo a punto de cumplir los dos años y otra que nacerá en un mes.
Llevo mucho tiempo enganchada a los blogs de cocina y desde hace unos meses también a los de decoración. Siempre me ha fascinado la pasión con la que abordan cada tema sobre el que escriben y la genialidad con la que lo hacen, y creo que por ese motivo siempre que intentaba escribir algo me echaba inmediatamente atrás.
Pero hoy ha llegado el día, y la primera entrada lleva el nombre de mi futura hija: Adriana. El niño se llama Manuel por mi suegro y ahora correspondía un nombre por parte de mi familia. Entonces, ¿por qué hasta ahora no me he decidido? La respuesta es bien sencilla: una promesa. Si tenía una niña se llamaría Ana. También prometí llevar un ramo de flores a alguien muy especial, visitar más a menudo a mi abuela y escribir en el blog. Al final he pensado cumplir estas últimas y hacerlo bien, y no condicionar el nombre de la pequeña a una promesa de su madre.
En fin, que en cuanto venga el padre de la criatura se lo confirmaré y se lo diremos al resto de la familia. Mientras tanto, ambas disfrutaremos de este secreto tan bien guardado.
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